TRUJILLO
Trujillo es una ciudad de la provincia de Cáceres, de unos 8.000 habitantes, con un casco histórico impresionante, vale la pena pasear por sus calles y poder trasportarse a la Edad Media en cada paso que das.
Nuestra ruta turística se puede empezar desde el castillo e ir bajando hasta la Plaza Mayor o hacer el recorrido contrario. La historia de la ciudad empieza por el Cerro Cabeza de Morro donde se levanta el castillo y donde empezó a vivir la población. Progresivamente la ciudad fue descendiendo por el cerro hasta al final sobrepasar la muralla.
| Plaza Mayor |
En sus orígenes, fue un castro celta que más tarde fue ocupado por los romanos, quienes la bautizaron como Turgalium. Aunque no llegó a ser una capital administrativa como Mérida, tuvo una gran importancia estratégica por su cercanía a la Vía de la Plata, la calzada romana que unía Mérida con Astorga.
Apenas se conservan restos de esta época, ya que la ciudad fue creciendo y construyéndose sobre la antigua urbe romana.
Tras la caída del Imperio romano, la ciudad fue conquistada por los visigodos. De este periodo tampoco se conservan restos visibles.
| Recreación de la ciudad árabe |
EL CASTILLO ÀRABE Y CRISTIANO
| El castillo |
Para visitarlo, hay que salir de la Plaza Mayor y ascender por sus empinadas calles hasta alcanzar la parte más alta del cerro. El esfuerzo merece la pena, ya que desde allí se disfrutan unas vistas impresionantes.
| Vistas panorámicas de la ciudad desde el castillo |
El castillo —o Alcazaba, durante la época musulmana— se divide en dos espacios bien diferenciados: el patio de armas y el albacar, un recinto exterior fortificado de planta hexagonal. En la actualidad, en su interior se encuentra la ermita de San Pablo, edificada en el siglo XVI.
El albacar era la zona destinada a albergar a la tropa y servía también como espacio de almacenamiento.
| Plano del castillo |
| Vista lateral del castillo |
Quienes hayan visitado Toledo conocerán la importancia que tuvo este personaje en el reino y, muy especialmente, en la historia de la ciudad.
| Murallas del recinto del castillo |
A la muerte de Enrique IV de Castilla, ambas reclamaron sus derechos al trono: Juana, como hija del monarca, e Isabel, como su hermana. Sin embargo, parte de la corte difundió el rumor de que Juana no era hija legítima del rey, sino de Beltrán de la Cueva. De ahí surgió el sobrenombre con el que ha pasado a la historia, “la Beltraneja”, y con él las dudas sobre la legitimidad de su sucesión.
Isabel estaba casada con Fernando II de Aragón y contaba con el respaldo de la Corona de Aragón, mientras que Juana contrajo matrimonio con su tío, el rey Alfonso V de Portugal, asegurándose así el apoyo portugués. Con dos aspirantes respaldadas por buena parte de la nobleza y por dos poderosos reinos, la guerra era inevitable, aunque Isabel parecía contar con una posición más sólida.
Durante el conflicto, Juana se refugió en este castillo. Cuando la fortaleza acabó rindiéndose a las tropas de Isabel, huyó hacia Plasencia, donde todavía conservaba importantes apoyos nobiliarios.
| Puerta del castillo |
La historia de Trujillo durante la Reconquista fue especialmente convulsa. En 1165, el aventurero portugués Geraldo Sempavor logró conquistar la ciudad por primera vez. Sin embargo, apenas cuatro años después fue hecho prisionero y, para pagar su rescate, tuvo que entregar la plaza al rey Fernando II de León.
Posteriormente, Fernando II cedió la ciudad a Fernando Rodríguez de Castro, quien, junto con otros territorios, creó un señorío prácticamente independiente. Este enclave tenía una función estratégica fundamental: actuar como barrera defensiva frente a los ataques tanto de los almohades como de los castellanos contra el reino de León.
En 1186, el hijo de este noble entregó el señorío de Trujillo a Alfonso VIII de Castilla, quien a su vez lo cedió a las órdenes militares de Orden de Santiago y Orden de Alcántara para garantizar su defensa.
Sin embargo, en 1196 los musulmanes recuperaron la ciudad tras derrotar a Alfonso VIII, reconquistando también otras plazas estratégicas como Plasencia.
Durante los 37 años siguientes, Trujillo permaneció bajo dominio musulmán. En este periodo, la alcazaba fue notablemente reforzada: se levantaron torres más robustas, se diseñaron accesos en zigzag para dificultar el avance enemigo en caso de asalto y se construyó un monumental aljibe.
| Aljibe árabe |
| Escudo de la ciudad |
Este episodio histórico sigue recordándose cada año en la Fiesta de la Reconquista de Trujillo, que se celebra cada 25 de enero y rememora uno de los momentos más significativos de la historia de la ciudad.
| Convento de San Francisco |
En el siglo XVI es el momento de esplendor de los Pizarro, conquistador del Perú, de Orellana, descubridor del Amazonas, de Diego García de Paredes, el Sansón extremeño y otros colonizadores y conquistadores que hicieron fortuna en el Nuevo Mundo. En general las casas-fuertes se trasforman en casas-palacios.
Después de conocer la historia de Trujillo empezando por su castillo, merece la pena recorrer sus murallas y perderse por sus calles para contemplar el magnífico patrimonio de la nobleza extremeña. Comenzaremos descubriendo la ciudad desde su hermosa Plaza Mayor y conocer las historias que encierran las casas fuertes y palacios que la rodean.
La Plaza Mayor se encuentra fuera de la muralla que rodea el casco antiguo y antiguamente era el lugar donde se celebraba el mercado. Para facilitar la localización de los monumentos, indicaré entre paréntesis los números correspondientes al plano turístico, siguiendo la leyenda incluida en este mapa.
| Plaza Mayor |
| Recreación de la Plaza Mayor |
ESTATUA DE FRANCISCO PIZARRO (10)
| Francisco Pizarro |
| Francisco Pizarro, pintura al óleo de Amable-Paul Coutan, 1835, Palacio de Versalles. |
Francisco Pizarro nació en esta ciudad alrededor de 1478, hijo ilegítimo de Gonzalo Pizarro Rodríguez de Aguilar, militar perteneciente a una familia hidalga de Trujillo. Su padre estaba casado con su prima y de ese matrimonio nacieron tres hijos. Sin embargo, también tuvo varios hijos fuera del matrimonio. Francisco nació de su relación con Francisca González, una mujer de origen humilde que trabajaba como sirvienta. Además, Gonzalo tuvo otros dos hijos extramatrimoniales que más tarde también desempeñarían un papel importante en la conquista del Perú.
Uno de los edificios más representativos de la plaza es la Iglesia de San Martín de Tours, situada en su lado oeste. Se trata de un templo de origen medieval, levantado entre los siglos XIV y XV, aunque reformado en épocas posteriores. Su mezcla de estilos gótico y renacentista refleja muy bien la evolución arquitectónica que vivió la ciudad durante aquellos siglos.
Está dedicada a San Martín de Tours, uno de los santos más venerados de la Europa medieval y considerado protector de caballeros y soldados cristianos.
Cuando comenzó a construirse, la iglesia se encontraba fuera del recinto amurallado, en el arrabal de la villa. Esta zona era entonces el centro de la actividad comercial, ya que aquí se celebraba el mercado. Con el crecimiento de la población, el núcleo urbano fue expandiéndose hasta integrar este espacio dentro de la ciudad.
| Interior de la iglesia de san Martín de Tours |
En su interior se aprecia con mayor claridad el estilo gótico que en el exterior del templo. La iglesia cuenta con una sola nave cubierta por una elegante bóveda de crucería estrellada, uno de los elementos arquitectónicos más destacados del conjunto.
Entre sus principales tesoros se encuentra la imagen de la Virgen de la Coronada, una talla del siglo XIII, así como un valioso órgano barroco de gran interés histórico y artístico.
Además, entre sus muros descansan varios sepulcros renacentistas pertenecientes a algunas de las familias más influyentes de la ciudad, como los Vargas-Ulloa o los Orellana, testimonio del poder y la relevancia que alcanzaron estos linajes durante los siglos de esplendor de Trujillo.
El nombre con el que hoy se conoce al edificio tiene su origen en la concesión del título de Duques de San Carlos que el rey Carlos III otorgó a esta familia. En la actualidad, el palacio está cedido temporalmente a una comunidad de religiosas jerónimas, lo que añade un nuevo capítulo a la larga historia de este emblemático edificio.
| Ayuntamiento viejo |
Conocido también como la Casa del Concejo, este edificio fue durante siglos el centro de la vida municipal de Trujillo. Antes de su construcción, los vecinos se reunían en los atrios de las iglesias para debatir y organizar los asuntos públicos de la villa.
Fue en el siglo XV cuando, por iniciativa de los Reyes Católicos, se impulsó la construcción de las llamadas Casas del Concejo en numerosas localidades. En Trujillo, este edificio se levantó junto al antiguo mercado, convirtiéndose pronto en un lugar clave para la administración local.
El aspecto que hoy presenta dista bastante del original, ya que su fachada ha experimentado diversas transformaciones a lo largo del tiempo. Actualmente destaca por sus tres plantas porticadas, articuladas mediante elegantes arcos de medio punto que le confieren sobriedad y armonía.
A lo largo de su historia, el edificio también desempeñó funciones como Cárcel Real. En la actualidad, alberga el Palacio de Justicia, manteniendo así su estrecha vinculación con la vida institucional de la ciudad
| Palacio de las cadenas |
La familia Chaves destacó por su apoyo a la reina Isabel la Católica durante la Guerra de Sucesión, un respaldo que les valió la confianza de los Reyes Católicos, quienes llegaron a hospedarse en esta residencia fortificada en distintas ocasiones. Como reconocimiento a su fidelidad, se les confirmó el mayorazgo familiar, consolidando así su posición privilegiada.
El edificio recibe el nombre de “Casa de la Cadena” debido a la cadena que cuelga del dintel de su puerta principal. Este elemento simbólico indicaba que la vivienda había recibido un privilegio real o había alojado a una persona de altísima relevancia, como el propio monarca. En este caso, fue Felipe II quien se alojó aquí en el siglo XVI durante su viaje a Portugal para asumir el trono, lo que otorgó al edificio el derecho de asilo, representado precisamente por dicha cadena.
En la actualidad, el antiguo palacio ha sido reconvertido en restaurante, conservando aún el aire señorial de su pasado histórico.
| Palacio Marqueses de Santa Marta |
Su fachada, realizada en sólida sillería granítica, refleja la sobriedad y la fuerza propias de la arquitectura nobiliaria. La portada, de estilo renacentista, está enmarcada por columnas jónicas que aportan equilibrio y elegancia al conjunto. En la parte superior destaca un frontón triangular en el que se exhiben los blasones familiares, símbolo del poder y prestigio de sus antiguos propietarios.
En la actualidad, el palacio ha sido rehabilitado y convertido en hotel, permitiendo a los visitantes disfrutar de su historia en un entorno lleno de carácter y distinción.
| Palacio Piedras Alba |
Su fachada, de estilo renacentista, destaca por su sobriedad y elegancia, propia de la arquitectura noble de la época. En la parte inferior se conservan unos soportales conocidos como el Portal del Pan, denominación que recuerda la actividad comercial que allí se desarrollaba, ya que en este espacio se vendía pan al público.
En la actualidad, el palacio es una propiedad privada, lo que contribuye a preservar su carácter histórico dentro del conjunto monumental de la ciudad.
| Palacio Chaves-Sotomayor |
El palacio ha experimentado diversas transformaciones a lo largo de los siglos. En su origen presentaba un marcado estilo gótico, con arcos ojivales característicos de la época, aunque en el siglo XVI se añadió una segunda planta que modificó su fisonomía inicial.
La importancia de la familia Chaves se extiende también a otras propiedades de la ciudad. En una de sus casas, el alcázar o casa-fuerte situado junto a la Puerta de Santiago, se hospedaron en varias ocasiones los Reyes Católicos. Según la tradición histórica, fue en este lugar donde el rey Fernando el Católico recibió la noticia de su proclamación como rey de Aragón en 1479, tras el fallecimiento de su padre, Juan II.
Hoy, el Palacio de los Chaves-Sotomayor conserva el eco de este pasado noble y estratégico, ligado a algunos de los episodios más relevantes de la historia de Trujillo y de la monarquía hispánica.| Palacio Pizarro Orellana |
El palacio destaca por su elegante fachada renacentista de estilo plateresco, donde se combinan la piedra trabajada con gran detalle y la presencia de escudos nobiliarios que recuerdan la unión de los linajes Pizarro y Orellana. Estos blasones no solo cumplían una función decorativa, sino que también eran una clara declaración de poder y prestigio familiar.
| Vista aérea del palacio |
| Palacio Marqués de la Conquista |
| Balcón de esquina y escudo del Palacio de la Conquista |
Esta casa, conocida como la Casa del Peso Real, se encuentra en la zona oeste de la Plaza Mayor. Aunque ha sido muy reformada a lo largo de los siglos, su portada es uno de los pocos elementos originales que todavía se conservan. Su origen se remonta al siglo XVI y fue residencia de don Juan de Chaves Sotomayor y de su esposa, Isabel de Cárdenas.
Uno de los detalles más curiosos de la fachada son las dos columnas encorchadas —de fuste retorcido— que todavía se conservan y que aportan un toque singular al edificio. Este tipo de decoración era muy apreciado en la arquitectura renacentista extremeña y servía como símbolo de prestigio y distinción.
En este edificio se ubicaron las antiguas Casas Municipales de Pesos y Medidas, una institución encargada de garantizar la legalidad del comercio que se desarrollaba en el mercado de la Plaza Mayor. Aquí se custodiaban los patrones oficiales de pesaje, que se utilizaban para comprobar y contrastar las balanzas y pesos de los comerciantes.
La institución permaneció en esta casa hasta el siglo XVIII, cuando los Condes de Quintanilla, propietarios del palacio colindante, adquirieron el inmueble y lo integraron en su residencia.
Después de contemplar la Plaza Mayor, llega el momento de ascender hacia el casco histórico. Cualquiera de sus calles merece la pena: todas invitan a pasear sin prisa mientras se descubren antiguas puertas, palacios renacentistas y casas fuertes que recuerdan el esplendor nobiliario de Trujillo.
La Plaza Mayor fue construida extramuros, por lo que ahora nos adentraremos en el recinto amurallado medieval. En la actualidad se conservan en buen estado cuatro accesos principales: la puerta de Coria, la del Triunfo, la de San Andrés y la de Santiago.
La puerta de Santiago, una de las más próximas a la Plaza Mayor, es uno de los accesos más monumentales al casco antiguo. Está formada por un elegante arco de medio punto y aparece flanqueada por dos imponentes construcciones: a la derecha se alza el Alcázar de Luis de Chaves y, a la izquierda, la iglesia de Santiago.
En la fachada exterior todavía pueden contemplarse los escudos de los Reyes Católicos y el de la familia Altamirano, uno de los linajes nobiliarios más influyentes de la ciudad y estrechamente ligado al control de la actividad comercial de Trujillo durante siglos.
Como curiosidad, esta puerta era uno de los principales puntos de entrada a la villa medieval y servía también como lugar de vigilancia y control del acceso al recinto fortificado.
| Puerta de Santiago |
| Alcázar de Luis Chaves |
Hay otras tres puertas en la muralla que podemos ir descubriéndolas al pasear por las calles de la villa.
En el sector occidental(hacia la izquierda de la Plaza Mayor), esta la puerta de San Andrés, esta puerta presenta un arco apuntado no como la anterior de medio punto, la actual es del siglo XV pero se asentó en otra anterior. Bajo las almenas está el escudo de la Reyes Católicos. Al igual que la puerta de Santiago estaba custodiada por casas-fuerte de los linajes importantes de Trujillo (Escobar. Chaves Mendoza y Altamirano).
La puerta presenta un arco ligeramente apuntado y destaca por su sobriedad, ya que, a diferencia de otros accesos de la ciudad, no posee escudos nobiliarios ni hornacinas decorativas. Su origen es musulmán, aunque fue reforzada y modificada durante la Reconquista para mejorar la defensa del recinto amurallado.
Muy cerca de esta entrada se han hallado importantes restos arqueológicos, entre ellos vestigios de una basílica visigoda y varias lápidas romanas, lo que demuestra la importancia estratégica y la continuidad histórica de este enclave desde la Antigüedad.
Junto a la puerta se encuentra el antiguo Convento de San Francisco el Real, un edificio fundado en el siglo XV que actualmente alberga un museo. Este conjunto añade aún más interés histórico a una de las zonas menos transitadas, pero más auténticas, del casco histórico de Trujillo.
| Puerta de Coria |
| Puerta del Triunfo |
Después de entrar por la puerta de Santiago podemos subir hasta el castillo o desviarnos hacia la casa del padre de Francisco Pizarro que ahora se trata de un museo.
| Interior museo |
| Palacio de los Pizarro Hinojosa |
Fue construido en el siglo XVI por Diego Pizarro de Hinojosa y su esposa María de Carvajal. El nombre actual se debe al título que se otorgó en 1642 a Álvaro Pérez Quiñones y Lorenzana que fue gobernador de Panamá y Guatemala. Perteneció a los sucesores de los Pizarro-Carvajal hasta el siglo XX que pasó a ser la sede oficial de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes. Se puede visitar y contemplar el patio renacentista y tiene una amplia biblioteca. Su horario es de lunes a viernes de 9 a 14 horas.
| Iglesia de Santa María la Mayor |
Aunque el conquistador del Imperio Inca, Francisco Pizarro, está enterrado en la Catedral de Lima, su poderosa familia tiene un lugar de honor en este templo en la capilla de San Juan.
| Escudo de fútbol en la Torre Julia |
La iglesia cuenta con dos puertas, la principal al poniente, de estilo gótico tardío y flanqueada por las esculturas de leopardos sonrientes y la puerta de la judería o de San Juan situada hacia el norte de estilo tardo románico.
Su estilo es renacentista del siglo XVI, fue encargado por Isabel de Mendoza. viuda de Martín Chaves Calderón. Tiene una arquitectura única porque integra el balcón y la puerta en ángulo en la esquina. En 1993 este balcón fue inmortalizado en las monedas de 50 céntimos.
| La Alberca |
Como podemos ver es una residencia fortificada. Esta casa-fuerte que probablemente fue Alcázar en la época del Califato, se encuentra un aljibe árabe que mide 10 m de profundidad por 13m de largo y 12 m de ancho.
| Entrada al aljibe |
| Interior del aljibe |
El aljibe recogía y filtraba el agua de lluvia procedente de los tejados de la vivienda, así garantizaba el suministro doméstico de agua a los residentes del palacio
El subsuelo de la ciudad está horadado por cisternas excavadas en la roca destinadas a recoger y almacenar tanto el agua de lluvia como la procedente de filtraciones subterráneas. Entre los ejemplos más destacados se encuentra el aljibe de la plazuela de Altamirano, de origen andalusí y fechado en el siglo X. Conserva bóvedas de medio cañón y constituye uno de los mejores testimonios de la ingeniería hidráulica árabe en la ciudad.
Más arriba se encuentra el aljibe del Castillo, situado en el patio de armas. Se trata de una magnífica cisterna con planta en forma de L invertida, diseñada para maximizar la capacidad de almacenamiento dentro del recinto fortificado. A pesar del paso del tiempo, sus muros interiores todavía conservan restos de almagre, una mezcla de óxido rojo de hierro y cal utilizada para impermeabilizar el depósito. Además, la presencia de cal elevaba el pH de las paredes, dificultando la proliferación de microorganismos y ayudando a mantener el agua en mejores condiciones.
La importancia del agua en una ciudad fortificada como Trujillo era tal que muchos palacios nobiliarios también contaban con sus propios aljibes privados. Algunos ejemplos son el palacio de Juan Pizarro de Orellana o el Palacio de los Duques de San Carlos, donde estas cisternas garantizaban el abastecimiento incluso en tiempos de conflicto.
| Casa fuerte de los Escobar |
Cerca de la Alberca nos encontramos con esta casa fortaleza.
| Puerta de San Andrés |
IGLESIA DE LA VERA CRUZ
Muy cerca de la Alberca y la casa fuerte de los Escobar se encuentra esta iglesia derruida.
Era un templo románico, fundado en el siglo XII, se cree que aquí vivían los caballeros de la Orden del Temple. Fue una de las primeras iglesias que se levanto tras la reconquista y se construyó cerca de la puerta del Triunfo. A principios del siglo XIX el templo estaba prácticamente derruido, y el obispo decidió trasladar los retablos y las imágenes a la iglesia de San Andrés.
| Iglesia de Vera Cruz |
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